• Ionut Traian Matei

La ventaja de los traspasos de fondos de inversión y el diferimiento fiscal

Como todos sabemos, los fondos de inversión o fondos mutuos son Instituciones de Inversión Colectiva (IIC) en las que una gestora invierte el capital recibido por los numerosos partícipes en distintos activos financieros con el fin de obtener una rentabilidad económica.


Los fondos de inversión permiten a los partícipes el acceso a activos que, sin este vehículo, quedarían fuera del alcance de los inversores minoritarios, ya sea por el elevado coste de las comisiones o elevados requerimientos de capital.

Por este motivo, ofrecen una gran diversificación de activos, sectores, países y divisas. No obstante, para muchos inversores, esta no es su principal ventaja, sino su atractiva fiscalidad.


En un fondo de inversión, todas las plusvalías generadas, no tributan hasta que vendamos nuestras participaciones y reembolsemos el capital. Queremos remarcar la palabra vender ya que también quedan exentas fiscalmente los traspasos de capital de un fondo a otro. De tal manera que, un inversor puede transferir su dinero entre fondos de inversión sin la necesidad de tributar por las plusvalías hasta que materialice el reembolso definitivo de su capital.


Por este motivo, y debido a que como ya conoces en The Financial Report nos encantan los fondos de inversión (¡¡No te pierdas nuestros análisis gratuitos de fondos!!) en este post vamos a tratar en detalle los conceptos de los traspasos entre los fondos de inversión y el diferimiento fiscal con la finalidad de maximizar las ventajas que ofrece este vehículo financiero.


Funcionamiento de los traspasos de fondos de inversión


Un traspaso entre fondos de inversión no es más que una transferencia total o parcial de un fondo de inversión origen a un fondo de inversión destino.



Para solicitar el traspaso, el participe deberá:


  1. Notificar a la entidad de destino, que es la comercializadora o gestora del fondo que se quiere invertir, de las participaciones o cuantía que se quiere invertir.

  2. La entidad de destino trasladará la solicitud a la entidad comercializadora o gestora del fondo de origen.

  3. Después de comprobar los datos, la entidad de origen transfiere directamente a la entidad de destino el capital y el correspondiente registro de actividad del participe en el fondo de origen. Este registro de aportaciones serán el que permitirá el cálculo fiscal en el momento del reembolso del capital.


En la práctica, este tramite es mucho más sencillo de lo que parece, gracias a la labor de las entidades comercializadoras ya que bastará con emitir la orden de traspaso total o parcial del fondo de origen seleccionando el fondo al que queramos trasferir el capital como fondo de destino.


De este modo, la comercializadora será la encargada de, en nuestro nombre, realizar los tramites que hemos mencionado anteriormente.



La ventaja del diferimiento fiscal


Como hemos comentado al principio de este post, los traspasos entre fondos no tienen efectos fiscales en el IRPF para el inversor, ya que ni las plusvalías tributan ni las minusvalías se deducen mientras no se produzca el reembolso del capital.

Simplemente se transmitirá la información referente al valor y la fecha de adquisición de las participaciones del fondo de origen al fondo de destino, hasta que el inversor decida reembolsar su inversión.


Por lo tanto, en un traspaso, al no tributar nuestra inversión se beneficia del diferimiento fiscal de no pagar los impuestos en este momento sino al reembolsar nuestro capital.


Entenderemos mejor el funcionamiento del diferimiento fiscal con un ejemplo:

Supongamos un depósito con una rentabilidad del 10% anual y un fondo de inversión que ofrece el mismo rendimiento. ¿Qué pasaría si aportas 10.000 € y reinviertes las plusvalías año tras año durante 15 años? ¿De verdad ofrece ventajas el diferimiento fiscal?


En las siguientes tablas mostramos la evolución de ambas estrategias. Para este ejemplo, supondremos que la rentabilidad de ambas estrategias es la misma (10% anual) y que la tasa impositiva es del 19% independientemente de la base imponible. Con este supuesto solamente buscamos ver la diferencia entre diferir fiscalmente o no los impuestos.




Debido a que en un depósito bonificado no existe diferimiento fiscal, anualmente en la declaración de la renta deberemos pagar un 19% sobre nuestra ganancia patrimonial.

De esta manera, el primer año, pagaríamos 190€ sobre los 1.000€ de rendimiento obtenido. Por lo tanto, al inicio del segundo año, nuestro capital depositado seria 10.810€.


A diferencia del depósito, un fondo de inversión permite diferir fiscalmente los rendimientos obtenidos anualmente. De tal modo que, durante los 15 años de nuestro ejemplo solamente pagaremos impuestos al final, cuando vendamos nuestras participaciones y recuperemos el capital.


La ventaja del diferimiento fiscal se observa en el cuadro resumen. El capital resultante de invertir en el fondo de inversión es 41.772€ que, tras los 6.036€ de impuestos ofrecen un capital neto de 35.735€ (una ganancia neta de 25.735€ sobre nuestra inversión de 10.000€). Obsérvese que, pese a tener la misma tasa de interés y reinvertir los rendimientos durante los mismos años, el depósito ofrece un capital neto de 32.165€, 3.570€ inferior al fondo de inversión.


Evidentemente, cuanto mayor tiempo se mantenga la inversión, mayor es la ventaja del diferimiento fiscal. Por este motivo, como inversor, nos interesará traspasar nuestros fondos y evitar siempre que nos sea posible, vender las participaciones.


Tributación de los fondos de inversión


Una vez llegado el momento de la venta, es importante conocer cuál es el régimen fiscal aplicable en España. Dado su consideración como para los rendimientos por ganancias/pérdidas patrimoniales se deberán integrar en la base imponible del ahorro en el IRPF, tributando según los siguientes tramos:


· Hasta 6.000€: 19 %

· Entre 6.000 y 50.000€: 21 %

· Más de 50.000€: 23 %


Veamos dos ejemplos para entender mejor el sistema por tramos.


En este primer ejemplo, la inversión nos ha proporcionado 4.750€ de rentabilidad. Por lo tanto, al ser una ganancia inferior a 6.000€, el gravamen aplicado será del 19% pagando un total de 903€ en la declaración de la renta.


En nuestro segundo ejemplo, obtenemos una ganancia de 27.860€ por lo tanto la tributación será la siguiente:


En este caso, los primeros 6.000€ tributarán al 19%. Sin embargo, a partir de los 6.001€, el tramo es del 21%, por lo que por los restantes 21.860€ pagaremos 4.591€. De tal manera que, por nuestra ganancia, pagaremos 5.731€ lo que nos deja un tipo impositivo efectivo del 20,57%.


Por último, si has llegado hasta aquí, agradecerte el interés. Esperamos haber aclarado conceptos como el traspaso de fondos de inversión, el potencial del diferimiento fiscal o la tributación aplicable en el momento de la venta. Todo ello con el fin de maximizar los rendimientos de nuestras inversiones.


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