• Ionut Traian Matei

Empieza a invertir. Guía sobre cómo determinar tu asset allocation

Si ya has decidido poner a trabajar tus ahorros para ti mediante la inversión a largo plazo, te damos la enhorabuena, ya has dado un paso muy importante y no deberías dejar de formarte. Para ello, te recomendamos visitar nuestra Biblioteca TFR, con los libros imprescindibles para inversores y emprendedores. Pero no hay que parar ahí, el siguiente paso (y quizás el más importante de todos) es determinar cómo vas a asignar los activos en tu cartera.


En este post te explicaremos todo lo que necesitas saber sobre el asset allocation y qué debes tener en cuenta para determinar un asset allocation acorte con tu perfil como inversor.


  • ¿Qué es el asset allocation?

  • Factores a tener en cuenta para determinar un asset allocation

  • Opciones de inversión para determinar tu asset allocation

  • Importancia del asset allocation

  • ¿Cómo determino mi asset allocation?

¿Qué es el Asset Allocation?


El asset allocation es la manera en la que un inversor determina qué porción de su capital dedica a las principales categorías de activos financieros existentes (acciones, bonos, oro y efectivo).


Esta decisión es muy personal y deberá estar en sintonía con las expectativas y los objetivos del ahorrador.


Como el entorno y los objetivos del cada inversor son dinámicos el asset allocation deberá adaptarse continuamente a los cambios en la situación personal, características del perfil del inversor o sus expectativas.

Factores a tener en cuenta para determinar un asset allocation


De la definición anterior se obtienen los grandes factores que debemos tener en cuenta para determinar un asset allocation acorde a nuestros objetivos.


1. Objetivo de inversión


El primer factor a tener en cuenta es cuál es nuestro objetivo, es decir, ¿para qué queremos ahorrar y cuánto dinero necesitaremos?


Como sabemos, el ahorro consiste en posponer nuestra capacidad de consumo actual por consumo futuro y, mediante la inversión, pretendemos sacar rendimiento a ese ahorro mediante la compra de activos que ofrezcan una rentabilidad o simplemente una protección a la inflación.


De esta manera, el ahorrador deberá establecer un objetivo y cuantificar el dinero que necesitará para lograrlo.


2. Horizonte temporal de la inversión


El segundo factor a determinar es el horizonte temporal en el que necesitará el capital que invierte. La relación entre el objetivo establecido y el tiempo que tienes para lograrlo es un elemento clave para el asset allocation.


Un inversor cuyo horizonte temporal es su jubilación dentro de 20 o 30 años puede sentirse más cómodo asumiendo una inversión más arriesgada ya que sufrirá un menor impacto debido a los ciclos bajistas del mercado. Por el contrario, un inversor que esté ahorrando para pagarle un máster a su hijo que acaba de entrar en la universidad probablemente asumirá un riesgo menor debido a que su horizonte temporal es bastante más corto.


3. Tolerancia al riesgo


Para determinar el asset allocation el inversor deberá también realizar un ejercicio para conocer cuál es su tolerancia al riesgo, es decir, deberá preguntarse hasta qué punto está dispuesto a perder parte o la totalidad de su inversión por unas ganancias esperadas.


Es crucial que cada inversor se conozca a sí mismo y determine cuál es el nivel de riesgo que puede asumir sin que le afecte en su vida cotidiana. Por ejemplo, un ahorrador que se alarme constantemente con las subidas y las bajadas del mercado deberá buscar activos menos volátiles. En el caso opuesto, un inversor con un perfil más agresivo o una tolerancia mayor al riesgo estará dispuesto a arriesgar su capital para tratar de obtener mejores rendimientos.


En cualquier caso, lo importante es ser consciente de los riesgos que conllevan los activos que compramos y sentirse cómodo con nuestra cartera de inversión.

Opciones de inversión para determinar tu asset allocation


En la actualidad, debes saber que existen una amplia gama de activos financieros tales como las acciones, fondos de inversión, bonos gubernamentales o corporativos, fondos de pensiones, derivados financieros, materias primas etc. y, dentro de estos, una interminable lista de variantes en función de otras variables como pueden ser la divisa, sector, horizonte temporal, emisor del activo entre otros.


No obstante, para simplificar nuestra guía nos centraremos en las cuatro principales categorías de activos financieros que los inversores suelen utilizar para crear su cartera; renta variable (acciones), renta fija (bonos), oro y efectivo.


1. Renta Variable - Acciones


La renta variable abarca aquellos activos financieros en los que la recuperación del capital invertido, así como la rentabilidad obtenida, ni están garantizados ni se conocen a la hora de invertir. De esta manera, invirtiendo en renta variable se pueden obtener rentabilidades tanto negativas como positivas llegando incluso a perder el capital invertido.


Los activos más conocidos de la renta variable son las acciones.


Una acción representa una parte alícuota del capital social de la empresa que los ha emitido. De este modo, el accionista se convierte en dueño del porcentaje correspondiente del total de títulos de la compañía.

Invirtiendo en acciones confías en su crecimiento en el futuro y esperas que aumente el valor de tus títulos o reparta dividendos fruto de sus beneficios.


Históricamente, las acciones han tenido el mayor riesgo y los mayores retornos entre los cuatro activos que presentamos. Esto es posible debido a que las acciones ofrecen un alto potencial de crecimiento de la inversión unido a la volatilidad derivada de la cotización en el mercado bursátil.


Aquellos inversores menos adversos al riesgo y con un horizonte temporal mayor generalmente han sido recompensados ​​con fuertes retornos positivos. En el caso opuesto, si inviertes en acciones en el corto plazo corres un alto riesgo de terminar con pérdidas.


La rentabilidad de las acciones depende de distintos factores como pueden ser la evolución de la empresa en la que se invierte, su situación económica, el comportamiento de los mercados financieros, etc.


2. Renta Fija - Bonos


En contraposición con la renta variable, en la renta fija el inversor conoce de antemano la rentabilidad que le ofrecerá su inversión y el horizonte temporal que necesitará para obtener dicho rendimiento.


Cuando hablamos de renta fija nos referimos principalmente a bonos.


Los bonos son valores emitidos por una institución cuyo vencimiento y rentabilidad se determinan previamente. Debemos entender la renta fija como un préstamo que emite una organización y deberá pagar en un determinado plazo de tiempo.

Dependiendo de la institución emisora del bono distinguimos entre bonos gubernamentales o corporativos.


Los bonos son menos volátiles que las acciones, pero también suelen ofrecer rendimientos más modestos.


Como resultado, un inversor que se acerca a su meta financiera o que es adverso al riesgo debería aumentar el porcentaje de bonos de su cartera para asegurar su capital.


3. Oro


La inversión en oro comprende tanto la compra física de oro como ETFs u otros activos financieros que repliquen el precio del oro en los mercados internacionales.


El oro es un activo con una gran liquidez que ha sido generalmente utilizado como protección frente a la inflación o como activo refugio ante situaciones de incertidumbre y crisis financieras.


Ofrece una solución conservadora para aumentar la diversificación con una menor correlación a otros activos financieros.


Si te parece interesante la opción de diversificar tu cartera con oro hemos hecho una guía completa sobre ello.

4. Efectivo


El efectivo y los equivalentes de efectivo, como cuentas de ahorro o fondos monetarios son las inversiones más seguras, pero también ofrecen el rendimiento más bajo de las cuatro principales categorías de activos que exponemos. Las posibilidades de perder dinero en una inversión en esta categoría de activos son por lo general, extremadamente bajas.


No obstante, el principal riesgo al que se enfrenta el efectivo es la inflación. Por ello, en el largo plazo no es una buena idea tener todos tus ahorros en efectivo.


Un gráfico muy interesante para observar la relación entre rentabilidad y horizonte temporal de los diferentes activos que pueden conformar tu asset allocation es el realizado por Siegel.


Como observamos, en el largo plazo, las acciones son los activos que mayor rentabilidad ofrecen (6,6% anualizado desde comienzos del siglo XIX).


En segundo lugar, los bonos y letras del tesoro con una rentabilidad anualizada de 3,6% y 2,7%.


Tercero, tendríamos el rendimiento del oro con un 0,7% de rendimiento anualizado.


Por último, queremos destacar el efecto prejudicial que tiene la inflación sobre los ahorros en efectivo, como se puede observar, el dólar estadounidense ha ofrecido una rentabilidad anualizada de -1,4% a lo largo de estos dos siglos.


¿Por qué es importante el asset allocation?


Mediante la diversificación de nuestra cartera a través de las diferentes categorías de activos conseguimos una protección mayor frente a las distintas condiciones del mercado y adaptamos nuestra cartera a nuestros objetivos y perfil de inversor.


Históricamente, los rendimientos de las cuatro principales categorías de activos no han subido y bajado al unísono. Las condiciones del mercado que hacen que un activo ofrezca un rendimiento mayor a menudo hacen que otra categoría tenga un crecimiento menor.


La diversificación permite limitar las pérdidas en caso de caída del mercado y reduce las fluctuaciones de los rendimientos de la inversión sin sacrificar demasiada ganancia potencial.


Además de esto, el asset allocation es importante porque tiene un impacto importante sobre si el inversor alcanzará su objetivo financiero. Por ejemplo, si no incluyes suficiente riesgo en su cartera, es posible que tus inversiones no obtengan un rendimiento lo suficientemente grande como para alcanzar tu objetivo.


De esta manera, si está ahorrando para un objetivo a largo plazo como la jubilación, y te encuentras en la fase de “acumulación”, es recomendable asumir un mayor riesgo incluyendo un porcentaje mayor de renta variable en tu cartera. Conforme se acerque la fecha de tu meta financiera, es decir, te acercas a la fase de “reparto” deberás reducir tu exposición a la renta variable y asegurar tu inversión mediante activos menos volátiles como la renta fija, el oro o la liquidez.


¿Cómo determino mi asset allocation?


La idea que queremos transmitir en esta guía es que no existe un asset allocation perfecto, sino que más bien cada inversor deberá determinar cuál es su asset allocation idóneo según sus objetivos.


Determinar qué porcentaje de los principales activos financieros tienes en tu cartera debe adaptarse a cada situación particular y variar según esta lo haga.


No obstante, cómo referencia para determinar el asset allocation podemos tomar el Modelo elemental de asignación de activos (acciones/bonos) que John Bogle presenta en su libro Cómo invertir en fondos de inversión con sentido común.


Según J. Bogle, cuando no tienes la necesidad de contar con tu activo, es decir estás en la fase a acumulación, tu capital puede asumir mayores riesgos con el fin de obtener una mayor rentabilidad. En esta situación se encuentran los inversores jóvenes quienes podrían establecer su asset allocation en un 80% acciones y un 20% bonos o incluso según comenta Bogle no sería descabellado para un inversor en su veintena tener un asset allocation de 100% renta variable.


En la situación opuesta, si el inversor alcanza la fase de distribución o reparto, depende en un mayor grado de su capital para generar ingresos y no puede permitirse pérdidas importantes en el corto plazo por lo que deberá asignar un mayor porcentaje a renta fija.