• Atanas Angelov, MFIA

El precio del petróleo en negativo: cobrar por comprar.


¿Alguna vez se han preguntado cuánto vale un barril de petróleo vacío? Si buscan en internet, podrán encontrar una amplia gama de precios, dependiendo del mercado y la cuantía en la que se compren. Lo que es poco probable es que lo encuentren a precio cero o más raro aún, que le paguen por llevárselo. Pues bien, durante de la sesión de ayer, pudimos ver este fenómeno para barriles repletos de petróleo. Sí, es el vendedor el que paga al comprador por entregarle un barril de crudo. En concreto, fue el CL1 West Texas Intermediate, el contrato con vencimiento más próximo de los actualmente cotizados en el mercado para este crudo norteamericano, el contrato que llegó a cotizar hasta los -37,63 dólares. Y es que la crisis del COVID-19 nos está dejando sin duda imágenes sin precedentes en todos los aspectos de nuestras vidas, y esta, es la más reciente.



No obstante, esta no es la primera vez que los mercados se ven sorprendidos por precios negativos. Hace más bien poco, la crisis financiera del 2008 nos dejó un legado que dura hasta hoy en día y que revolvió los mercados por carecer de precedentes. Estamos hablando de los tipos de interés negativos. Y, aunque no lo parezca a simple vista, el tipo de interés no es ni más ni menos que el precio que pagamos por el dinero. Este hecho supuso un punto de inflexión en los mercados financieros y en la manera en que valoramos nuestros activos, no obstante, después de una década, parece haber venido para quedarse y lo participantes del mercado lo han estandarizado en sus modelos. ¿Puede ocurrir lo mismo con el petróleo? ¿Es posible que pueda volver a cotizar en negativo con más frecuencia de la que creemos?






"El futuro más próximo llegó a cotizar hasta los -37,63 dólares"



Veamos qué significa que el crudo cotice en negativo. Como cualquier bien, el precio del petróleo se mueve en función de la oferta y la demanda, es decir, un exceso de demanda provoca un aumento del precio, y un exceso de oferta, un descenso del mismo.


Fuente: Bloomberg


Durante las últimas semanas hemos visto un desplome del precio del crudo, provocado por la fuerte caída de la demanda a raíz de la crisis sanitaria del COVID-19 pero, ¿cómo puede ser que cotice en negativo? ¿No es más lógico que el precio caiga hasta cero y no exista venta? Para entender la respuesta a estas preguntas primero debemos tener en cuenta varios aspectos.


En primer lugar, hay que saber que en los mercados financieros de commodities, o materias primas, no se negocia el bien físico, si no que se compran y venden contratos de futuros, los cuales dan derecho a comprar el bien físico en una fecha futura y a un precio determinado (a demás de otros aspectos técnicos del contrato, como las propiedades físicas de la materia prima, el lugar de entrega, etc.).


En segundo lugar, hemos de conocer cómo se forma el precio de estos contratos. A diferencia de otros contratos de futuros sobre activos financieros, los futuros de commodities tienen como activo subyacente un bien físico y tangible, lo que implica que pueden suponer una entrega real del mismo. Esto hace que el precio del futuro lleve implícita una variable conocida como el cost of carry, es decir, el coste que tiene para el vendedor el hecho de almacenar el bien hasta la fecha de entrega, además del coste de financiación y de deterioro. Otra variable importante es lo que llamamos convenience yield, que representa el beneficio de tener en posesión el bien en el momento, frente a poseerlo en una fecha futura. Esto dependerá en gran parte del equilibrio entre oferta y demanda del bien en el momento de la negociación, aunque generalmente se considera como ingreso positivo, es decir, preferimos tener el bien ahora antes que en el futuro.


Teniendo en cuenta estos aspectos, podemos entender mejor cómo es posible que el precio del crudo haya llegado a cotizar en negativo. A raíz de las medidas de confinamiento tomadas por numerosos países a nivel mundial, hemos visto un parón general de la producción, y con ello, un descenso en la demanda de petróleo, un bien básico en la economía. Este descenso de la demanda ha hecho que el convenience yield de los contratos haya bajado de forma alarmante, es decir, las empresas ya no valoran de igual forma el hecho de poseer el crudo en este momento, puesto que no les es útil debido a la incapacidad para producir, y dan más valor al hecho de poseer el bien en un medio-largo plazo (recordemos que estamos hablando del precio del futuro de vencimiento más próximo). Los productores no tienen a quién vender el crudo por lo que el precio del contrato a corto plazo cae.


Por otro lado, el exceso de oferta está haciendo que los stocks de crudo sean cada vez más vastos y la logística cada vez más complicada para el almacenaje de los barriles. Esto está haciendo que los productores traten de deshacerse de ellos a corto plazo a cualquier precio, incluso en el negativo, suponiendo que este coste de almacenaje se seguirá incrementando de no poder hacerlo.




Es la primera vez en la historia en que vemos suceder algo así y puede ser solo un indicio de que esta crisis puede ser más intensa de lo que esperábamos. La opción de que el crudo cotice en negativo de forma continuada no parece algo sostenible, puesto que se espera que a corto-medio plazo la producción vuelva a reactivarse y la demanda de materia prima vuelva a elevarse. No obstante, este hecho ha sentado un precedente y será interesante ver cómo los mercados incorporan estos datos a sus modelos de valoración para futuras formaciones de precio, una vez hayamos vuelto a la normalidad.