• Atanas Angelov, MFIA

¿Qué imagen da España si cede al chantaje de los taxistas?


Hemos presenciado en los últimos meses un debate que parece no estar cerca de cerrarse, en el que taxistas reivindican una mayor regulación a su favor, para protegerles de la nueva forma de competencia que representan en el sector las licencias VTC. Como si de un derecho legítimo se tratara, los taxistas pretenden conservar su monopolio a base de huelgas, boicots y actos violentos, en muchos casos, como estamos viendo, con graves consecuencias. Ahora se plantea en los medios cómo debe actuar el Gobierno ante estas extorsiones. ¿Mediar o no mediar? En caso de hacerlo, ¿cuál es la mejor decisión que puede tomar?

Por supuesto, el sindicato taxista cree que debe ser defendido con medidas como la de aumentar el tiempo de antelación con el que el usuario debe solicitar los servicios de los VTC para que estos puedan operar en el país. Por supuesto, un taxista que ha pagado sumas de cien o doscientos mil euros por una licencia de taxi no debe estar contento al ver que otros ofrecen ahora el mismo servicio, con una menor inversión y, además, están logrando capturar una importante cuota de mercado. Pues bien, esto es lo que se conoce como economía de mercado o libre comercio, puro capitalismo del que España forma parte ya desde hace unos años.




La indignación de los taxistas me hace pensar en el pobre mileurista que compró su casa cuando la burbuja financiera estaba en sus niveles más altos. Allá por el año 2006 o 2007, cuando su casa que ahora cuesta ciento cincuenta mil euros, entonces costaba doscientos cincuenta o trescientos. ¿De quién es la culpa? ¿Debemos culpar a quien ahora está aprovechando mejores condiciones de mercado?



También hay ejemplos más actuales. ¿Qué creéis que hace el pobre taxista en sus ratos libres y su tiempo de ocio? Probablemente, como muchos de nosotros, más de uno disfrutará de una buena película o serie en servicios como Netflix, HBO o Amazon Video sin renunciar al confort que le ofrece el sofá de casa. Y mientras tanto, ¿dónde están los miles de dueños de videoclubs que en su día realizaron cuantiosas inversiones para poner en marcha su negocio? Pues bien, o se adaptaron al nuevo mercado o quebraron a causa de la tenacidad.

La realidad es que este tipo de servicios, basados en las nuevas tecnologías, nos guste o no, han venido para quedarse. Lo que están consiguiendo no es más que fomentar la competencia y, por tanto, beneficiar al consumidor tanto en precio como en calidad del producto.

Algunos de estos competidores, como Uber o Cabify han anunciado recientemente que, de aprobarse la ventana mínima de tiempo para su contratación, tendrán que abandonar el negocio en las regiones que la apliquen. Mi pregunta es, ¿en qué posición deja esto a España ante el panorama internacional?

A la hora de internacionalizarse o de diversificar geográficamente, una de los principales factores a tener en cuenta por las multinacionales son las barreras de entrada regulatorias. Si el Gobierno cede ante los chantajes de los taxistas, ¿qué imagen creemos que va a dar España ante al resto de organizaciones que estén planteándose invertir en nuestro país?



En mi opinión, ceder a los chantajes mediante barreras regulatorias lo único que puede lograr es espantar a posibles inversores y, por tanto, afectar al crecimiento del país. Tomar esta decisión por parte del Gobierno o las autonomías sería tener, como comúnmente se dice, “pan para hoy y hambre para mañana”.