• Atanas Angelov, MFIA

¿Por qué deberías trabajar en ventas?


Hace no mucho tuve la oportunidad de ocupar un puesto de trabajo en el área comercial de una empresa. He de reconocer que yo era muy reacio a ocupar un cargo en ventas, ya que nunca me había gustado la idea de tener que buscar compradores para poder ganarme el sueldo. A día de hoy, puedo decir que no me arrepiento ni por un momento de haber tomado la decisión de ocupar aquel puesto.

En mi opinión personal, creo que cualquier empleado con motivación y ganas de progresar en su carrera debería pasar por el área comercial, independientemente del sector al que se dedique. Las ventas son la puerta de entrada de los ingresos de cualquier negocio y, por tanto, constituyen la base fundamental para entender cómo funciona tu sector. El hecho de pasar por el área comercial te hace aprender cuáles son los intereses que mueven a tu cliente y cómo puedes mejorar la relación con él. En resumen, te permite saber cuáles son (o deberían ser) los drivers principales para tu empresa, puesto que el cliente ha de ser siempre el foco de atención.

Por otro lado, las ventas no solo te ayudan a aprender sobre tu sector, también te ayudan a desarrollar, y mucho, aptitudes personales de gran utilidad. Tener objetivos de venta prácticamente te fuerza a desarrollar tu agilidad, tu destreza y, sobretodo, tu ingenio. Día a día te ves obligado a desarrollar nuevas técnicas y métodos de venta. Y, lejos de quedarse en el enfoque comercial, estas aptitudes se transmiten rápidamente a otras tareas de tu vida personal y profesional.


Por otra parte, el hecho de encontrarte constantemente en relación con el cliente, en contraste con pasar largas horas encerrado en una oficina, te obliga a desarrollar aptitudes que, en mi opinión, son las más importantes, las aptitudes sociales. Aprender a comunicarte, a escoger tus palabras, tu expresión o tu postura física con la persona que tienes delante puede tener una implicación crucial a la hora de establecer una relación con esa persona o de llegar a algún tipo de acuerdo. Así mismo, tener la oportunidad de tratar con el cliente te permite aprender a interpretar a la otra parte. Desde el momento en el que das el primer saludo puedes intuir, con mucha probabilidad de acierto, las intenciones de tu cliente. El tono de hablar, la rapidez, la postura o el vocabulario te permiten saber por dónde has de llevar la conversación para conseguir un determinado objetivo. Al igual que con nuestras aptitudes de comunicación, esta forma de “leer” a la otra persona es extrapolable a otras áreas profesionales y también a nuestra vida personal, siendo capaz de aportarnos muchos beneficios.

En resumen, el trabajo en ventas te hace convertirte en una persona experta en tu sector, polifacética, ingeniosa y con una gran capacidad de adaptación. Por ello, solo me queda decir que, si te surge una oportunidad de probar un puesto en ventas, ¡vende!

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