El Brexit y el independentismo catalán, una oportunidad para la Unión Europea

January 1, 2018

El último año y medio ha supuesto un gran cambio para la Unión Europea. La inesperada victoria del “Leave” en el referéndum el 23 de junio del 2016 desató un conflicto a ambos lados del Canal de la Mancha. Parecía el principio de la desintegración de la UE, los estados miembro se atemorizaron, la marcha del segundo país de la UE en función del PIB (según datos del 2016) hacía a los europeístas plantearse sobre la continuidad del proyecto de la Unión.

 

Hoy, inmersos en el conflicto catalán, vemos cierto paralelismo con el Brexit, ambas situaciones son consecuencia de las entelequias de políticos irresponsables que llevan a la población al precipicio.  Los dos procesos tienen un poderoso discurso político que defienden el “solo estaré mejor y tendré más recursos” creando ideas banales en la sociedad.

 

Estamos en un momento de encrucijada de la UE, se trata de una situación de constante crecimiento de los procesos de desintegración que llevan a una gran preocupación en la Unión. Es crucial para el futuro de la UE escoger si estos problemas se convertirán en una oportunidad o, por lo contrario, supondrán el comienzo de la desintegración del proyecto europeo.

 

Lo que sí parece claro es que la actual forma de integración es inviable y, no nos faltan razones para apoyar esta idea; la moneda común sin una mayor integración supone un fracaso para los mecanismos de regulación de los países ante crisis económicas o,  la escasa integración en materia fiscal promueve la competencia interna de los países europeos en lugar de su cooperación. Todo ello agrava las crisis en la UE y dificulta la consecución del Estado de Bienestar para los europeos.

 

No obstante, como hemos mencionado, este difícil momento puede convertirse en una oportunidad, la UE se encuentra en una situación en la que se abre una ventana hacia la mayor integración y la búsqueda de una posición común ante los desafíos de desintegración.

Este nuevo rumbo pasaría por la federalización de la Unión Europea. Un federalismo liderado por Juncker y por Macron que  tiene como objetivo recuperar la ilusión y el entusiasmo europeísta mediante la unión bancaria, fiscal y política.

 

Como sabemos, el Reino Unido siempre ha sido un freno para la mayor integración europea y, con su marcha, los países miembros tienen la oportunidad de establecer una posición común y avanzar.

 

El federalismo europeo implicaría la reforma de los procesos de toma de decisiones, cambiando, por ejemplo, el sistema de voto del Consejo de la Unión Europea de voto unánime a mayoría simple o, entre otros, supondría la necesidad de otorgar competencias reales sobre la política monetaria al Parlamento Europeo. Todos estos avances, se harían en detrimento de la soberanía nacional de los miembros y llevarían a la centralización de numerosos aspectos de la organización política. Sin embargo, son pasos que deben darse para éxito de cualquier proyecto de integración.

 

 

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